¿Qué está pasando en nuestro mundo?

El viernes pasado fui a cenar a un restaurante de Madrid muy conocido, el Bar Tomate. Estaba completamente lleno. De hecho reservé mesa para cenar a las 9 de la noche y me dijeron que tenía la mesa «hasta las 10.15«. En pocas palabras: tenía una hora y cuarto para cenar y luego me tenía que marchar porque vendrían otros. La verdad es que no me lo tomé muy en serio, pero resultó ser muy cierto lo que me habían dicho al reservar. A las 10.30 nos vino el responsable del comedor, pidió disculpas y nos presentó la factura. Nos teníamos que marchar porque había una larga cola para sentarse en nuestra mesa y en todas las del turno de las 9. La gente que esperaba estaba justo delante nuestro.

Hoy por la mañana, tomando un café con una compañera y amiga me comentaba los problemas que tuvieron también el viernes para encontrar mesa en el entorno de la Gran Vía madrileña. No habían reservado. En el tercer restaurante al que fueron fue en el que se pudieron sentar. Y la mesa que consiguieron era la última mesa libre que quedaba en el restaurante.

Con estos comentarios uno piensa… ¿hay de verdad crisis en España? ¿es realmente tan dura como dicen que está siendo?

Desde mi punto de vista es mucho peor, mucho más grave y mucho más profunda de lo que se está diciendo.

La diferencia entre ricos y pobres se está haciendo cada vez más grande. La clase media no sólo está sufriendo. Está desapareciendo. De esto para mi sorpresa los políticos gobernantes, tanto en España como en muchos otros países o no se están dando cuenta o hacen que no se dan cuenta.

Los empresarios llevamos cuatro años sin crédito. Cuatro largos años. Y es ahora cuando la prensa y los políticos están empezando a hablar de ello.  Hasta ahora había sido una realidad cuidadosamente silenciada.

La economía está perdiendo fuelle desde 2007. Estamos en 2013. Han pasado 5 años. El impacto destructor de la falta de crédito a las pequeñas y medianas empresas y como derivada, al consumo, está siendo devastador. De nuevo, parece que sólo ahora empiezan nuestros gobernantes a darse cuenta de ello. Se ve que hasta ellos mismos se habían creído lo de los «brotes verdes«. No hay brotes verdes. Ni los hubo entonces, ni los hay ahora.

A los empresarios que aún seguimos vivos, todo esto nos duele y nos hace mucho daño. Pero no nos consuela: hay que seguir adelante y seguir luchando.

Cuando miro lo que nos está pasando a muchos empresarios, cuando oigo y leo lo fuera de la realidad que está nuestro Gobierno y muchos de los Gobiernos de una gran parte de los así llamados «países desarrollados«, no puedo por menos que sorprenderme.

Creo que algún día todo esto se escribirá y la gente se echará los brazos a la cabeza pensando cómo fue posible que ocurriera todo lo que ahora está ocurriendo y que además ocurriera en la forma en que lo está haciendo. Pero eso será historia. Y nuestra vida no se escribe en pasado, si no en presente.

Este fin de semana en Turquía se han producido unos enfrentamientos entre población civil y policía muy significativos. Turquía no está entre los países de la Comunidad Económica Europea, pero Turquía es Europa. Y además es la Europa que Europa fue en los 70 y en los 80.

Alfonso Guerra, un político que siempre ha tenido una visión muy certera de la situación social, política y económica, la semana pasada decía en la presentación de su nuevo libro que la reacción de la ciudadanía a todos estos problemas, a la vista de la falta de soluciones reales, no va a ser pacífica y va a generar violencia. Con sus palabras resume muy bien la que está ocurriendo: «el mundo está en el peor momento como consecuencia del paso del capitalismo productivo al capitalismo financiero. Se ha optado por despreciar la industria y lo productivo. El intercambio de acciones permite ganar mucho más dinero que la actividad productiva y mucho más rápido. De ahí vienen todos los males actuales».

dolar

Es una enorme verdad, de la que hablaba yo en un post reciente, pero de la que muchos no están siendo conscientes.

Hay otra valoración hecha por Alfonso Guerra que no quiero dejar de comentar: «la diferencia salarial entre el director y el peón era de uno a 25, a veces de 1 a 50: ahora la diferencia está 1 a mil«.

¿Preocupante o no?

Es el capitalismo financiero el que llena muchos de los restaurantes de las arterias principales de las ciudades. El abandono del capitalismo productivo enriquece a algunos restaurantes pero está llevando a la ruina nuestra economía y nuestra sociedad.

Y mientras tanto nuestros gobernantes, siguen sin afrontar la realidad. Se afanan en no hacerlo. Siguen protegiendo ese capitalismo financiero y permitiendo que se destruya el entorno productivo.

¿Qué apoyo real tenemos los empresarios pequeños y medianos? Ninguno. Y lo que es peor, no podemos hablar y contar las experiencias que estamos teniendo, porque si hablamos el Sistema se vuelve contra nosotros y acaba con nosotros.

¿Dónde está todo el dinero líquido que los Bancos Centrales han puesto en el sistema para ayudar a los ciudadanos y al Sistema Financiero? En los Balances de los Bancos protegidos. No ha llegado a la calle.

Y sinceramente estoy seguro que la voluntad de los políticos es la de resolver el problema. Pero la realidad es que no lo están logrando.

Nos dan noticias de que los funcionarios de Bruselas están por llegar y que una vez más obligarán a más recortes.

En el caso de España parece ser que seguimos sin hacer los recortes en lo que es la «madre del cordero» de los gastos: la estructura estatal. Roberto Centeno titulaba su artículo en Cotizalia de esta semana de la siguiente manera: «Gobernados por truhanes: el desastre presupuestario» y daba una cifra que si es cierta, pone los pelos de punta: el PIB de España es un 21% inferior en realidad al PIB oficial. Si esto es verdad el déficit no tiene nada que ver con el déficit reconocido. Es muy superior y hace realmente imposible la devolución de una deuda pública cada vez mayor.

En ese mismo artículo habla de una de las soluciones propuestas por el Gobierno: mantener las pensiones, pero… ¡atención!:  no incrementarlas con la subida de los precios en el futuro. En pocas palabras, nuestros jubilados no tendrán para poder vivir en unos cuantos años.

Y los Bancos, porque no pueden y los que pueden no quieren, siguen sin dar crédito a las pequeñas y medianas empresas. Nada de crédito. Al menos esa es nuestra experiencia y la de muchos otros amigos emprendedores y empresarios.

La cabeza me tiene desconcertado, pero el cuerpo y el corazón me piden no mirar a los lados. Hay que seguir adelante.

En el futuro hablaremos del pasado. En el presente hay que intentar hablar poco y trabajar para llegar a mañana. Si luego resulta que llegamos a pasado mañana, a final de mes o incluso podemos disfrutar de una semana de vacaciones, será fantástico.

Estamos en medio de algo que es peor que una guerra. En una guerra todo el mundo está preparado para perderlo todo. En la situación en la que estamos la gente pretende que no está ocurriendo nada, pero hay muchos que lo han perdido todo y hay muchos que están o estamos en riesgo de perderlo todo. Hay poca esperanza, a la vista de lo que día a día vemos que está ocurriendo y hay unos pocos que festejan mientras todo esto ocurre.

¿Hacia dónde vamos?

¿Qué está pasando en nuestro mundo?

 

 

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