¿Se apoya en España de verdad a las empresas?

El 99% del tejido empresarial español son pequeñas y medianas empresas. Las PYMEs, para poder mantenerse y además crecer, es esencial que tengan financiación disponible.

Ayer estuve en la presentación a la prensa del Spain Startup & Investor Summit. Una iniciativa promovida por el Instituto de Empresa y patrocinada de una manera especial por Mutua Madrileña. Presentó sus actividades en detalle Maria Benjumea, Presidente del Consejo Rector de Spain Startup y Presidente de Infoempleo.

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Las conclusiones más importantes que se presentaron ayer tras analizar más de 2,000 proyectos de toda España, son que el acceso a financiación, la formación del emprendedor y su dedicación al proyecto son determinantes para emprender con éxito en España.

En concreto se citaron varios puntos que considero importantes y a destacar:

  • Dos de cada tres proyectos no cuentan con financiación externa
  • La falta de crédito hace que únicamente el 2% de las empresas sobrevivan a los 5 años
  • Las empresas globales, con mayor vocación internacional, representan tan sólo el 8% de los proyectos presentados
  • El 86% de los emprendedores son españoles, lo que evidencia la poca atracción del extranjero hacia el mercado español
  • No existe prácticamente cultura emprendedora en las personas con educación secundaria o formación profesional

Es evidente la necesidad para España de las pequeñas y medianas empresas. Representan el 99% del tejido empresarial español.

María Benjumea

María Benjumea

 

El secreto para salir adelante como país no es hablar de emprendedores. Tampoco el secreto está en hablar de apoyar a emprendedores. Ni siquiera en hacer una «Ley para Emprendedores».

El secreto y el asunto verdaderamente clave está en que los emprendedores y los ya empresarios, las pequeñas y medianas empresas, podamos encontrar financiación.

Esto es algo de lo que muy poca gente habla. La necesidad de proveer de financiación a las empresas.

Los Bancos tienen completamente cerrada la puerta de la financiación. No pueden, no tienen el dinero o simplemente no quieren. Desconozco la respuesta. La realidad es que la financiación ha desaparecido completamente. Y no es una apreciación personal. Ahí están las estadísticas:

Financiacion publica

 

Pues bien, si la financiación bancaria ha desaparecido… ¿qué alternativas quedan para poder financiarse como empresas?

Hay varias. Pero la más importante y la que debería ser más accesible para las empresas es la capacidad para emitir deuda y colocarla en el mercado. Emisiones de bonos u obligaciones. Algo que viene haciendo el Estado español desde hace mucho tiempo y también las grandes empresas, pero que ha estado hasta ahora vetado para las pequeñas y medianas empresas.

Los bonos de PYMES al ser emisiones más pequeñas y al tener para el inversor el riesgo de un menor tamaño por parte de las empresas emisoras, obliga a colocar a un mayor precio. Lo que quiere decir una mayor rentabilidad para los que invierten en ellos.

Si se abriera este mercado se conseguirían dos cosas importantísimas desde mi punto de vista:

  • Se solucionaría el problema de financiación sobre todo de las PYMEs. Uno de los talones de Aquiles más delicados para nuestras empresas, que hace que sólo el 2% de las empresas sobrevivan a los 5 años. Pero es que además…
  • Permitiría a los pequeños inversores tener acceso a inversiones con rentabilidades más altas de las que normalmente los Bancos les ofrecen. Es un silogismo que se basa en que a mayor rentabilidad, mayor riesgo. Los Bancos están pagando como mucho un 3% por los ahorros depositados. Unos bonos de PYME deberían estar pagando alrededor de un 10%. Yo me pregunto: ¿Qué tiene mayor riesgo? ¿Una PYME creciendo e internacionalizándose, o un Banco en España? Cada uno que se responda. La realidad es que a día de hoy el pequeño inversor sólo tiene acceso a aquellas cosas que pasan por los Bancos. Y los Bancos sólo ofrecen lo que más les interesa a…. los Bancos.

Hablemos de emitir Bonos u Obligaciones.

El viernes de la semana pasada El Mundo abría su portada con este artículo:

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Las tres razones que comentaba el periodista que habían sido detonantes para que ADIF tuviera que irse ¡¡¡a Irlanda!!! a emitir bonos para poder financiarse son:

  • Ahorro en tiempo: ADIF tiene urgencia para captar dinero. Es el caso de la gran mayoría de las empresas españolas
  • Ahorro en dinero: los costes de emitir en Irlanda son mucho más bajos que los de emitir en España
  • Ventajas fiscales para los inversores que participen en la colocación

Es importante tener esto presente. Después de los años que llevamos con el grifo del crédito completamente cerrado, aquellos que deberían ayudar a las empresas para que accediéramos al crédito parece que siguen mirando hacia otro lado.

Dice más adelante el periodista que han preguntado a un Banco de inversión «con fuerte presencia en España» y este Banco de inversión entre otras cosas, afirma que emitir deuda en Irlanda tiene una mayor «simplicidad administrativa» que plantearse hacerlo en España.

 

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Por un lado está la «simplicidad administrativa» de Irlanda y por otro el examen español con algo parecido a un «juicio» para analizar si el riesgo inherente al bono a emitir es «apto o no» para el inversor. En ambos la información se supone que debe ser la misma y debe ser igual de completa. En Irlanda el proceso dura tres semanas y se deja al inversor el juicio de si invertir o no. En España el proceso es exhaustivo, completo, largo, agotador y dura meses.

¿Cual de las dos posiciones es la mejor? ¿Realmente es cierto que el inversor español no tiene capacidad suficiente para analizar el sólo la «seguridad y protección» que necesita para hacer una inversión? Habría que responderse a esta pregunta.

Sigue el artículo…

Habla el periodista de dos razones que llevan a ADIF a buscar la emisión en Irlanda:

  • «…problemas de acceso al crédito por los cauces bancarios habituales…». En pocas palabras: NO HAY NADA DE CRÉDITO para las empresas. Este problema de falta de crédito podría llevar al cierre y la muerte de la mayoría de las empresas, multiplicando exponencialmente el paro en España. Es un problema que no es nuevo. Está latente desde hace años en el mercado español.
  • «…acelerar la emisión es vital para los gestores…». La rapidez es importante en las empresas. Si al Estado español se le cerrase la financiación ocho o nueve meses ¿qué pasaría?. Ya lo hemos visto en estos últimos meses. España quedaría al borde de la Suspensión de Pagos y al borde la Intervención. Pero parece que esto es algo que no se tiene en cuenta para las empresas. Al menos hasta ahora no se le ha tenido en cuenta a las PYMES. Y ahora parece que tampoco a las grandes. Ya no es sólo el Corte Inglés quien se va a Irlanda a emitir sus bonos. También ADIF.

Es curioso. Parece que España se ha convertido en un país donde es mejor, más fácil, más barato y más rápido buscar la financiación y la autorización oficial para financiarse… ¡¡¡en otro país!!!.

 

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Sigue el artículo…

Dice el periodista que la CNMV «…está inmersa en una reforma de las tasas para que se adapten a la nueva realidad del mercado y se acorten los plazos para emitir…sin que el inversor pierda seguridad y protección…»

Estoy seguro y absolutamente convencido de la honestidad por parte de los profesionales de la CNMV en su deseo de plantearse dar «seguridad y protección» al inversor.

Pero… yo me pregunto:

  • ¿Es la CNMV quien debe decidir la seguridad y protección que ha de tener el inversor? ¿No debería ser el inversor quien pudiera decidir y escoger el nivel de seguridad y protección que desea? Que yo sepa la CNMV debe velar porque la información que le llegue al inversor sea completa y fehaciente. Información completa es «protección» para el inversor. Pero no creo que esté entre los objetivos de la CNMV el velar por la «seguridad» del inversor. Si así fuera, se convertiría en co-responsable y no creo que sea eso lo que realmente buscan.  El inversor debe velar por su propia seguridad.
  • ¿Necesita el inversor que el coste para el emisor, para la empresa que emite la deuda, se convierta en muy alto por el tiempo que hay que dedicar, por la exigencia de documentación suplementaria y aclaraciones, por el coste de abogados, etc con el fin de que la CNMV pueda estar segura de que vela por esa supuesta «seguridad«? ¿No podría convertirse eso en un riesgo altísimo para las empresas en los tiempos que vivimos actualmente, en los que la rapidez de reacción es algo esencial para la supervivencia? 
  • ¿Da seguridad y protección al inversor el hecho de que los plazos en este país sean tan largos que a los emisores les sea mejor irse a buscar las autorizaciones a otro país de la Comunidad Económica Europea? ¿Qué hacen mal en Irlanda o en Luxemburgo que les permite autorizar en semanas, mientras aquí se necesitan meses?
  • Las experiencias recientes de muchos inversores en España con inversiones «supervisadas«… ¿no deberían haber demostrado suficientemente que intentar ejercer el control no es efectivo en quien debe aprobar la información que se da al inversor, sino en quien coloca y en quien finalmente decide si invierte o no? Esto es algo parecido a las subidas de impuestos. Creo que está publicado en muchos sitios que si se suben los impuestos más de un determinado nivel, la recaudación disminuye y la actividad económica se paraliza. Es lo que ha pasado en España. Con las emisiones de bonos podría pasar algo parecido: se controla la seguridad por parte de quien creo que no debería hacerlo y la conclusión es que nunca serán suficientemente seguras las emisiones de las empresas, sobre todo mientras pasan meses sin lograr encontrar la financiación que necesitan. Mientras las PYMEs dedican tiempo y esfuerzo a esperar obtener la autorización, muchas podrían morir de inanición. Y en el mejor de los casos, en vez de dedicar sus esfuerzos y energías a aquello para lo que están en el mercado, lo que se ven obligadas a hacer es dedicarse a otras cosas y no a desarrollar si negocio. Lo que nos hace perder muchísima competitividad, oportunidades y agilidad para llegar al mercado.
  • ¿No será la consecuencia indeseada de ese deseo de dar «seguridad y protección» el mantener un oligopolio para las instituciones financieras, de manera que lo que se está logrando involuntariamente es que no llegue nunca la verdadera competencia hasta el inversor final? Mientras al inversor minorista no le puedan llegar alternativas de inversión diferentes a las que le proponga el Director de su Sucursal Bancaria, o aquellas que le puedan llegar tengan que estar en la lista de «inversiones aprobadas para distribuir» los Bancos seguirán controlando y filtrando lo que llega al inversor y como es normal, lo harán en función de su propio interés. Esto se define como oligopolio. No existe libre competencia. ¿Dónde está Bruselas para estos casos? ¿Por qué no se interesa el Señor Almunia en esto? El control que ejercen los Bancos sobre los inversores minoristas en España es total y absoluto. Es prácticamente imposible colocar a un inversor un producto de inversión que no le guste al Organismo Regulador y después a los Bancos. Los inversores tienen muy poca capacidad para decidir. Todo les llega «descafeinado«. Como si no tuvieran capacidad para decidir. Y lo que es peor, que les llegue «descafeinado» no es algo que interese necesariamente a los inversores. Sin embargo, si parece que es lo que interesa a los Bancos.

 

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No puedo dejar de comentar otra cosa, ligada con todo lo anterior, que me parece tambien preocupante.

Parece ser que a la vista del artículo sobre la emisión de ADIF en Irlanda publicado la semana pasada en la versión papel de El Mundo, el Grupo Parlamentario Socialista pidió explicaciones a la Ministra Ana Pastor.

Decía El Mundo en la versión digital que:

«Rafael Simancas, portavoz socialista de Fomento, ha pedido explicaciones sobre dos interrogantes. «En primer lugar, debe explicar por qué razones ADIF no acude ya a su proveedor habitual de financiación en los últimos años para grandes proyectos de infraestructuras: el Banco Europeo de Inversiones», apuntó.

En su opinión, el BEI «no confía ya en los muy deficientes análisis de demanda y de retornos de inversiones que realiza el nuevo equipo de Fomento en España».

En segundo lugar, «la ministra Pastor debe explicar cómo es posible que una operadora pública española como ADIF haya decidido, según informaciones periodísticas, emitir sus bonos en un país extranjero, Irlanda, con el propósito explícito de no pagar impuestos en nuestro país«.

De la lectura del texto parece que lo único que le preocupa al Grupo Parlamentario Socialista es que una empresa española, además de pública, pero sobre todo española, tenga que «…emitir sus bonos en un país extranjero, Irlanda, con el propósito explícito de no pagar impuestos...»

Lo que se entiende de estas preguntas realizadas por el Señor Simancas, o al menos lo que yo entiendo, es que al Grupo Parlamentario Socialista lo único que le preocupan son los impuestos.

Por lo que dice el artículo de El Mundo, el Señor Simancas afirma que el propósito «explícito» de la emisión es no pagar impuestos. Y requiere a la Ministra Pastor para que explique cómo es esto posible!!!

Creo que en esto el Señor Simancas se equivoca.

La emisión de estos bonos en Irlanda no tienen «el propósito explícito de no pagar impuestos«: uno de los propósitos de la emisión, por lo que dice este mismo artículo, es obtener ventajas fiscales. Pero ese es solamente el tercero. Antes de ese hay otros dos propósitos que creo que son mucho, mucho más importantes para ADIF:

  • agilidad para poder emitir la financiación que necesita y
  • abaratamiento de costes.

No parece que esos dos primeros propósitos le preocupen al Señor Simancas.

Que haya que irse a Irlanda a emitir, porque de intentar hacerlo en España los plazos se alargarían tanto que no llegarían a tiempo para cubrir sus necesidades parece que no le preocupa al Señor Simancas. Tampoco parece que le preocupe que sea evidente lo «engorroso» -usando las palabras del artículo- y caro del proceso en España.

Así nos va.

Necesitamos que la preocupación sea apoyar a las empresas para que puedan tener a mano soluciones reales y efectivas a los problemas a los que se se enfrentan. Y el mayor problema es el acceso a financiación.

Si se ofrecieran vías reales de solución a este problema la consecuencia inmediata sería que se generaría actividad económica, se crecería de nuevo, se generaría riqueza y con todo ello, sobre todo, se generarían nuevos puestos de trabajo.

 

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